Aezkoa recupera las hayas trasmochadas

La Selva del Irati tendrá un sendero interpretativo para explicar esta labor maderera de antaño- El proyecto se acompaña de la poda de varias hayas debilitadas y envejecidas porque desde hace 60 años no se trasmochaban

Las hayas trasmochadas han vuelto a la Selva del Irati 60 años después. Hace más de medio siglo que se perdió esta tradición maderera típica de la montaña, encaminada a despejar de ramas, cada primavera, centenares de hayas, robles o fresnos para obtener madera para leña o carboneras, y ramas con hojas para alimentar ganado. Y todo ello sin tumbar el árbol, permitiendo que siguiera creciendo, de un modo más fuerte si cabe, para servirse de él en años venideros.

 La Junta general del valle de Aezkoa está impulsando un proyecto para recuperar una serie de hayas que en su día fueron trasmochadas (podadas), y que ahora se encuentran envejecidas y debilitadas al no parar de crecer. Asimismo, habilitará para este verano un sendero interpretativo de 800 metros junto a algunos de estos árboles para explicar al visitante esta labor de antaño. Se ubicará a la entrada de la selva del Irati por Orbaitzeta, en la zona de Arrazola.

“Era la hora de actuar, porque muchos árboles que se trasmocharon en su día, y que tienen más de 300 años, han crecido ya mucho y empezaban a rajarse. Además, parte de su imponente ramaje se estaba cayendo al suelo”, señala Daniel Irigoien Pedroarena, de 35 años y miembro de la Junta.

 El año pasado ya se trasmocharon 7 hayas en la zona de Arrazola, y estos días se ha actuado sobre 7 más. El presupuesto de este año, incluyendo el sendero, asciende a 30.000 euros, subvencionados casi en su totalidad por el Gobierno.

 ”Por aquí habrá miles de árboles que se trabajaron hace décadas, pero estamos actuando sobre éstos en concreto porque están en la entrada a la Selva del Irati, por donde pasa la gente”, explica. Se prevé seguir podando otras tantas hayas en los próximos años, analizando el resultado en las ya trasmochadas. “Esperamos, además, fortalecer estos árboles recortándolos. Cuanto más viejos son, menos savia llevan a su parte más alta, y por eso se secan por allí”, apunta Xabi Erbiti Saizar, de la empresa Lurgeroa de Uharte Arakil, coordinadora del proyecto.

 Los encargados de trasmochar las hayas ahora son dos operarios de la empresa vizcaína Arbotek. Se suben al árbol con arneses y cortan las ramas de arriba abajo. “Así debe ser para que se dé un corte perfecto que cicatrice rápidamente. En tiempos, se cortaba desde abajo, y muchas veces se desgarraba el árbol”, añade.

 ”Cuando era chaval ya casi se había perdido este aprovechamiento forestal”, explica Sabas Pedroarena Ancho, de 73 años y juntero. “En todas las casas había leña y ramas con hojas para alimentar al ganado cuando faltaba el forraje en invierno. Las de fresno, más finas, se las comían las ovejas; las de haya, las vacas y yeguas; y las de roble, más fuertes, las cabras. Éstas se lo comían todo”, sentencia.

Fuente: Diario de Navarra

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